Dificultades solucionables que pueden surgir durante el inicio de la lactancia

Quien mejor extrae la leche y regula el establecimiento de la lactancia materna es el propio bebé; ofrecerle de mamar cada poco y sin límite de duración de las tomas reducirá los problemas de ingurgitaciones y posibles mastitis.

Dolor y grietas
Si existe dolor intenso o se producen lesiones como grietas o heridas, será preciso revisar la forma de agarrar, porque es la causa más frecuente de la aparición de estos problemas. También conviene valorar los pezones, así como la boca y la lengua del bebé, por si hubiese alguna dificultad anatómica que solucionar.

Ingurgitación
Cuando el calostro pasa a ser leche (dos o tres días después del nacimiento), puede que los pechos estén inflamados y duros. Es la ingurgitación, llamada «subida de la leche». Si el bebé continúa mamando seguidamente, se solucionará en poco tiempo. Si la hinchazón dificulta mucho que el bebé se prenda, será necesario ablandar la zona de la aureola que el bebé tiene que agarrar con la boca. Para ello, basta con apretar la zona con los dedos hacia las costillas durante unos minutos. Si esto no es suficiente, se puede intentar vaciar algo el pecho. Para que la leche salga con más facilidad, se puede dar un masaje acompañado de calor húmedo (ducha, paños mojados-calientes) antes de la extracción. Si la inflamación y el dolor continúan después de la toma, puede aliviar poner algo frío sobre el pecho un momento entre las tomas. También se podría tomar algún analgésico para el dolor y la inflamación.

Obstrucciones y mastitis
En ocasiones, puede producirse una obstrucción de los conductos, de modo que la leche quedará retenida. Aparece entonces en el pecho un bulto doloroso y la zona está roja; a veces puede aparecer febrícula. Para solucionar este problema, se recomienda vaciar el pecho con frecuencia, procurando que el bebé mame de tal manera que el mentón esté orientado a la zona donde se encuentra la obstrucción. También puede resultar útil poner unos minutos algo frío en el pecho para aliviar así la inflamación. La mastitis es una infección del tejido subcutáneo que no afecta a la glándula; la mayoría de las veces sucede por sobreinfección de leche retenida tras una obstrucción no resuelta, aunque hay mastitis que comienzan como tales desde el primer momento. Los síntomas serían similares a los de un cuadro gripal: fiebre superior a 38 ºC, malestar general... Pero también se producen mastitis que, como único síntoma, provocan dolor durante la toma. El tratamiento sería el mismo que en la obstrucción, además del tratamiento médico pertinente.

En ninguno de estos casos conviene interrumpir la lactancia, porque es contraproducente y agravaría las molestias.

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